Matte Kudasai
Still, by the window pane,
Pain, like the rain that's falling.
She waits in the air,
Matte Kudasai.
She sleeps in a chair
In her sad America.
When, when was the night so long,
Long, like the notes I'm sending.
She waits in the air,
Matte Kudasai.
She sleeps in a chair
In her sad America.
jueves, 21 de febrero de 2008
King Crimson - Matte Kudasai
lunes, 11 de febrero de 2008
Impresión
Esta es una impresión, y nada más. No deseo, deseo no desear incorporarla luego a alguna forma de composición o de compuesto, que corra en riesgo de pernoctar en el tenue y falaz componiendo. Es una tarde lluviosa de julio, con amargas nubes añorantes de miradas poetas. Yo sólo camino hacia la casa de Malena, camino arrastrando mi cansancio ocioso y mis condenables deseos burgueses de sentarme junto a su ventana a tomar un café. Luego tomamos un ómnibus, qué ridículo: un ómnibus hacia un entierro, y sin flores en las manos. Llegamos a esa sala de albergue transitorio. Patio interno, con pequeñas macetas, a las que probablemente llega un sol fatuo, de domingo, de ropero apolillado. Más tarde cuadros, pinturas automáticas, cuyas manos artífices no puedo imaginar. Parece como si la lluvia ya hubiese parado, y sin embargo todo aquí parece como si hubiese parado, y ya no puedo creer en estas tenaces verosimilitudes. Me veo gris como el afuera, sujetando la mano de la hija de la muerta. Espero algo, tal vez sólo espero algo, algo que necesita ser esperado, algo que tiembla en las gargantas de todos y sin embargo debe no salir. Aparece la hermana con sus anteojos gruesos, como mil capas de ceguera superpuestas. Fuma un cigarrillo. ¡Qué gracioso que todo esto tenga aspecto de hotel transitorio! Cómo si el último vislumbre social de la existencia de una persona debiera tener lugar dentro de un sitio que es vulgar metáfora de la propia vida.
Allá, un ataúd. La hermana salía de ese cuarto. Ella es ahora parecida al fantasma de la madre. Guarda su modo de andar, su extraña calma de convaleciente. Fuma un cigarrillo. Me tienta la idea de decir algo acerca del negocio de la muerte, relacionarlo con el del sexo, establecer vinculaciones de tendencias marcadamente psicoanalíticas entre la cópula y la muerte, como únicas experiencias de lo real. No. Agotaría, intentaría, entonces, al menos, agotar el objeto. Preferiría hamacarlo suavemente.
